El Preludio no. 2 en la menor comienza con una progresión en la tonalidad de sol mayor. No será hasta los compases finales que la tonalidad de la menor será afirmada. He aquí los primeros compases:

Robert Ståhlbrand, piano. Cortesía de Piano Society

Bordaduras cromáticas (la# en los compases 1 a 4 y el sol# del compás 5) ayudan a complicar la sencilla armonía de este pasaje. Al acorde de tónica de los compases 5 y 6 Chopin añade la decimotercera mayor (mi) y menor (mib).

Armonía del pasaje anterior de forma simplificada:

Los compases 8 a 12 son similares a los compases anteriores, pero transportados a re mayor. Sin embargo, la esperada resolución a re mayor en el compás 11 nos lleva a un acorde de séptima semidisminuida o de sensible que se transforma en séptima disminuida en el compás 12. Este acorde se usa como un vii del V de la menor:

Robert Ståhlbrand, piano. Cortesía de Piano Society

El acorde de vii del V de la se convierte en una sexta italiana en el compás 14 y resuelve a la tónica en segunda inversión en el compás 15. La esperada dominante de la menor no llegará. Encontramos un acorde algo ambiguo en el compás 16, ¿la menor con una apoyatura de fa o fa séptima mayor en tercera inversión?

Los acordes de la mano izquierda desaparecen en algunos de los próximos compases haciendo más problemático el análisis armónico del pasaje. No es hasta los últimos 3 compases que Chopin afirma con perfecta claridad la tonalidad de la menor:

Robert Ståhlbrand, piano. Cortesía de Piano Society

Preludio completo:

Robert Ståhlbrand, piano. Cortesía de Piano Society

© 2019 José Rodríguez Alvira. Publicado por teoria.com


  

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